3 IDEAS PARA CALMAR LAS RABIETAS DE UN NIÑO

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angryHace unos dias estaba comprando en una tienda, cuando de pronto, un niño estalló en llanto, parecía como si lo estaban maltratando;  podía escuchar a su madre hablarle dulcemente para tratar de calmarlo y hacerlo callar.

En unos minutos, yo ya estaba pagando y se escuchaba que el niño que aun lloraba se acercaba.

Observé a la la madre  quien lo llevaba de la mano, y a paso firme, lo sacó de la tienda, ante la mirada de unos cuantas personas y la actitud ignorante de otros  como suele suceder en estos casos.

La madre hizo lo correcto, porque esa es una manera de calmar a un niño cuando  le dá una rabieta en público… Siga leyendo »

Como enseñar a un niño a comprender lo bueno y lo malo

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Mientras los niños crecen, van adquiriendo su propia personalidad y en el trayecto se enfrentan a muchos cambios, y aprenden tambien sobre lo bueno y lo malo.

Recuerdo una significativa y hermosa historia, que me dejó una enseñanza con respecto a este punto.

Un niño pequeño, jugaba en el antejardín de su casa, vigilado por su madre desde la ventana del segundo piso de su casa.

De pronto el niño, sale del antejardin y comienza a caminar por la vereda que está entre el antejardin y la calle. La mamá muy asustada, baja corriendo las escaleras y sale llamando a su hijo. El niño sigue caminando y se detiene en la esquina, donde a esa hora hay mucho tráfico.

La madre muy nerviosa y enojada lo regaña diciendo…¿Cúantas veces, te he dicho que no debes caminar hacia la esquina? Siga leyendo »

Los niños y los hábitos

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La adrenalina de la mañana, me lleva de un lugar a otro, para dejar todo bajo control, antes de salir de mi hogar al trabajo.

Estaba en eso, una de estas mañanas, hasta que le dí, un beso a mi hijo mientras dormía.

Le acaricie su cabecita, le di un beso y en ese momento, tal como si tuviera resortes, se sentó en su cama , abrio sus bracitos y me dijo:

Máma… Recuerdas?… Un abrazo cada dia… Tú me lo enseñaste!

Realmente me emocioné y recordé los momentos que he tenido y tengo, para los tiernos abrazos de oso. Esos abrazos, en los cuales le digo, que me mire a los ojos, para que sepa sin dudas que lo amo.

Los niños aprenden por repetición, y la repetición, se convierte en un hábito. Siga leyendo »